Buenas prácticas
Desde hace 16 años, Leuter nunca ha contratado a nadie de una empresa de la competencia ni ha fichado a nadie que trabajara en un cliente suyo, si no ha sido con conocimiento y aprobación por su parte.
Después de tantos años de profesión hay algo que se repite de vez en cuando y que me llena de tristeza. Los protagonistas siempre son los mismos: una empresa potente y poderosa. Un profesional bueno pero inexperto.
El profesional inexperto lo es porque ya es momento de que su trabajo empiece a ser rentable. Los meses invertidos, el dinero invertido en su formación empieza a ser rentable.
La empresa poderosa considera que puede hacer exactamente lo mismo que hacemos nosotros, pero mucho más fácilmente y mejor que nosotros. Por supuesto, nuestra experiencia en formar, en transmitir conocimientos no es importante, solamente lo es el conocimiento ya transmitido, lo que sabe el profesional inexperto.
El final de la historia es el anzuelo: con lo que tú sabes y lo que nosotros tenemos, fácilmente podremos ganar a tu vieja empresa, que ya no tiene futuro. El anzuelo se completa con una oferta económica que es muy inferior al coste de su sueldo y de la formación que le hemos dado, pero mayor económicamente de lo que cobra.
Nuestra experiencia es capaz de repetir la formación, buscar a más gente. El profesional es engañado, nada es como se prometió, por supuesto su producto no era tan bueno. Sus conocimientos no aumentan, permanecen planos; su sueldo ya no es tocado hasta que los ingresos compensen el sueldo cobrado. En el caso de que las cosas no funcionen, la poderosa empresa decide hacer otra cosa y el profesional, es despedido.
He visto repetida esta historia muchas veces. A veces, la empresa poderosa no es otra que el propio profesional, pero el resultado al cabo de unos meses o escasamente en dos años es la misma.
En la época de bonanza los profesionales agresivos cambiaban de trabajo incrementando su sueldo un 25% a cada salto. Las crisis los ha puesto en paro. Los que han encontrado trabajo ahora lo han encontrado por un importe tres niveles por debajo del que estaban.
¡Cuidado profesionales! Es necesario volver a preguntar qué voy a hacer y qué voy a aprender antes de preguntar cuánto voy a cobrar y qué horario voy a tener.
¡Cuidado clientes! Huyan de empresas poderosas que empiecen su andadura con un nuevo negocio. Huyan de aquellas que se crean de nuevo con grandes intenciones. La experiencia es un grado.